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Artículos de Interés
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El tiempo de cuidar

«Si podéis curar, curad; si no podéis curar, calmad;
si no podéis calmar, consolad».
AUGUSTO MURRI (médico)

Caso Clínico

Betina y su marido se disponían a salir de compras un sábado por la mañana. Cuando estaban abriendo la puerta de la calle, sonó el teléfono. El esposo sintió una extraña punzada en el estómago, como anticipando que algo malo sucedía.
Efectivamente, al otro lado del teléfono sonó la voz de su suegra, temblorosa y muy agitada. Arrebatadamente, comenzó a contarles que el abuelo parecía otro. Estaba como poseído. Había cogido un objeto contundente y estaba destrozando todos los espejos de la casa. Al levantarse, como cada mañana, el abuelo se dispuso a afeitarse, pero la imagen que vio en el espejo era la imagen de alguien ajeno, desconocido. Salió del cuarto de baño desencajado, se dirigió a otros espejos de la casa esperando encontrar su imagen. Como en una broma macabra, ninguno reflejó su cara. Los rasgos de un desconocido irritado y desorientado aparecían una y otra vez en los espejos. Ante esta visión, su desazón le hizo emprenderla a golpes contra cualquier superficie que reflejara esa imagen.

Se presentaron lo antes posible en su casa. Al llegar, el anciano ya aparentaba estar calmado, se hallaba exhausto, con un aire ausente. La abuela estaba muy asustada. A sus 87 años se sentía incapaz de hacerse cargo de la situación ella sola.  Betina siempre había tenido muy buena relación con sus suegros, y cuando vio la expresión de dolor de su marido, al comprender que sus padres no podían volver a quedarse solos, no se lo pensó dos veces y decidió llevarlos a su propia casa.

Instalaron a los abuelos en su habitación de matrimonio. Así fue como comenzó para ellos el tiempo de cuidar, que cambió totalmente el ritmo de su vida anterior.

 



Del mismo modo que les sucedió a ellos, infinidad de personas se ven inmersas sorpresivamente en el proceso de cuidar a un ser querido que se vuelve dependiente por diversas circunstancias.
Para este proceso no hay aviso previo, ni preparación. Hay que tomar decisiones rápidas porque la vida nos ha cambiado en un instante. Por tanto, es una decisión tomada desde la emoción, guiada por sentimientos de afecto, compasión y reciprocidad.

Llega el "tiempo de cuidar", muchas veces sin aviso. Este sitio busca acompañarte en ese tiempo.

 

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